En primer lugar se atribuyó que iba dirigido hacia en Banco BBVA. Las condenas fueron resultado de juicio abreviado por los delitos de asociación para delinquir, uso de documento público falso, tentativa de hurto y una por cómplice.
La investigación arrojó los roles de cada uno de los condenados, uno de ellos, una mujer, alquiló en junio de 2025 el local en la calle Colón, desde donde comenzó el túnel. El único hombre uruguayo fue el encargado de trasladar en vehículo a los ejecutores, llevar herramientas, comida y ropa. Asimismo él registró un cofre de seguridad en el BBVA en setiembre de 2025, donde se halló un contrato de un Renault Clio, para poder vigilar los movimientos de la bóveda.
Su ex pareja fue condenada como cómplice por saber de las maniobras y desechar la ropa utilizada en las excavaciones.
Los excavadores eran brasileros, dos de ellos con antecedentes en robos similares desde los años 90, vinculados con el Comando Capital.
El origen de la investigación ocurrió en setiembre de 2025 por el seguimiento de una boca de drogas en Neptunia, y se sospechaba que el local de Ciudad Vieja era un depósito de drogas, sin embargo las cajas contenían ropa, tierra y herramientas.
En la incautación se retuvieron 27 teléfonos celulares, 31.000 pesos uruguayos y 800 dólares.

Leave a Reply