A raíz del auge de este medio de transporte y afines, ya sea por su accesible costo al comprarlo, o por el escaso gasto que significa su carga, muchos jóvenes, sobre todo, lo eligen como medio para ir a trabajar, o transportarse con niños. Gracias a las ciclovías que han generado un espacio seguro para poder circular.
Sin dudas en un país que el combustible es caro y que hay tantos vehículos como autos o camionetas, dificultando el espacio para estacionar, se hace atractiva la idea de circular en birrodados.
Sin embargo se están despertando inquietudes ya que si bien para su circulación hay normativa respecto a la seguridad, no se empadronan, por lo que su fiscalización resulta muy compleja, tampoco se ha establecido velocidad máxima permitida. Con las nuevas tecnologías alcanzan velocidades de más de 60 km/h, lo cual es bastante y puede generar accidentes, siendo peligroso y muy dañino para ellos y los peatones.
Esta ausencia de fiscalización se suma a que muchos conductores de estos birrodados eléctricos no se comportan como tal, sino como peatones, por ejemplo pasando por cebras conduciendo sus vehículos o cruzando con roja, imprudencia que también realizan muchos ciclistas aunque no se trate de eléctricas.
Entonces, tal vez falte educación vial al respecto, ya que no se necesita libreta para conducirlos. Entonces si sumamos falta de educación vial y de conciencia al respecto, más falta de fiscalización y el auge desmedido de este tipo de vehículos, resulta una combinación muy peligrosa que puede devenir en grandes daños, por lo que hay que lograr regular concretamente, para poder resolver de la mejor manera posible las controversias que se están dando en la práctica.
Unasev recomienda que las intendencias incluyan nuevos controles, ya que la normativa vigente se ciñe solamente a la edad mínima de uso, 16 años, al uso de casco y chaleco reflector pero no se cumple ni se controla. Otro gran problema es la falta de iluminación en la noche, lo cual dificulta su visión, tanto para peatones como para autos, pudiendo producir graves daños al no verlos, sumado a que muchas veces no cumplen las reglas básicas de tránsito. Hoy en dia con la venta del monopatín ofrecen también una línea de cascos, reflectores y un seguro opcional, que cuesta entre 8 y 17 dólares anuales.
La reglamentación vigente data del 2020 a raíz de aquellos monopatines que se habían instalado de uso compartido, diferenciándolos como de “micromovilidad”. Se determinó que no podían sobrepasar los 25 kilómetros por hora y debían circular por la calzada o ciclovías donde haya. Sin embargo los actuales alcanzan velocidades mayores por lo que esta normativa ha quedado desactualizada. A los vehículos de esta categoría no se les exige empadronamiento ni licencia de conducir.
Al no requerir empadronamiento ni licencia de conducir, se vuelve casi imposible identificar y sancionar a las personas en caso de infracción.
En otros países más avanzados en la materia, existe la exigencia de libreta de conducir para estos vehículos y la contratación de un seguro de responsabilidad civil. En caso de infracciones, se multa a la persona y no la matrícula o vehículo. Entre las cuestiones a regular se encuentra la velocidad máxima permitida, y si estos vehículos se consideran empadronables o no, asíi como definir criterios de circulación
Se ha propuesto un proyecto de ley para disponer la obligatoriedad de cursos de educación vial para conductores de vehículos ligeros motorizados, eléctricos y no motorizados, de forma gratuita y otorgando certificado de validez nacional por cinco años, el cual sería requisito para circular. Se aplicarían sanciones para aquellos conductores que no tengan dicho certificado, tales como multas administrativas, la retención preventiva del vehículo y la obligación de realizar el curso en un plazo máximo de 45 días.

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